No se trata sólo de mitigar el calor que caracteriza a la zona cuyana durante los primeros meses del año. “Ir a la pile” va mucho más allá del chapuzón refrescante que, por supuesto, viene muy bien.
El ritual piletero también juguetea con generar nuevas amistades, aprovechar la ocasión para charlar un poco más con quienes creemos conocer profundamente, matear y reír hasta el cansancio en jornadas que no sólo mejoran la sensación térmica, sino que invitan a bajar el estrés a grandes profundidades.
Nuestra cámara chic hizo una recorrida especial por las piletas de Club Regatas Mendoza… ¡Mirá quiénes se animaron a posar para ella!


